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Jueves 20 de Diciembre de 2012

Edvard Munch

Grito primitivo

por Ulises Parigi / Fotos: Gentileza Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York

The Scream de Edvard Munch es tan popular que se lo puede ver tanto en souvenirs como en episodios de dibujos animados, en portadas de libros como en la clásica película de terror Scream. El célebre cuadro ejerce tal fascinación que incluso hay científicos que buscaron medir con exactitud el nivel de perturbación mental del sujeto retratado. Sin embargo, hasta fines de abril de 2013 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York el gran público tendrá la oportunidad de contemplarlo con sus propios ojos.

“Estaba caminando a lo largo de un sendero con dos amigos. Se estaba poniendo el sol, y de pronto el cielo se tornó de un color rojo como la sangre. Hice una pausa, me sentía exhausto, y me apoyé en la cerca. Lenguas de fuego y sangre se extendían sobre el fiordo negro azulado y sobre la ciudad. Mis amigos siguieron caminando y yo me quedé ahí temblando de ansiedad, y sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.” Así describió Edvard Munch (1863-1944) la concepción de The Scream.

 

La pregunta del millón: ¿qué se esconde detrás de esa expresión de angustia? Regueros de tinta han corrido para darle un cauce a una cuestión que sigue azorando a todos los que se enfrentan a uno de los cuadros más célebres y reconocidos de la historia del arte. The Scream se ha transformado, según los críticos, en un símbolo de la alienación del hombre moderno. El cuadro destila una fuerte expresión de conflicto y tensión: el personaje central apoyado en la baranda de un puente, la boca abierta, el rostro entre las manos, la expresión de angustia y la distorsión de colores.

 

El difunto poeta mexicano Octavio Paz escribió una larga semblanza sobre Munch 25 años atrás. Entre las sugerentes ideas que propuso, se encargó de profundizar una lectura más ligada a lo que había detrás de esa manifestación descarnada y desamparada del hombre. Dar con la obra de Munch en directo –visitó junto a su esposa el museo dedicado al pintor en Oslo– fue una revelación para el Premio Nobel de Literatura: “Nada de lo que han hecho los pintores contemporáneos, por ejemplo Edward Hopper, tiene la desolación y la angustia de esa obra. Oímos El grito no con los oídos sino con los ojos y con el alma. ¿Y qué es lo que oímos? El silencio eterno. No el de los espacios infinitos que aterró a Pascal sino el silencio de los hombres. Un silencio ensordecedor, idéntico al inmenso e insensato clamor que suena desde el comienzo de la historia”.

 

La buena noticia es que hasta el próximo 29 de abril de 2013 será posible ver el notable The Scream en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York. De las cuatro versiones que hizo Munch entre 1893 y 1910, ésta fue realizada hacia 1895 y es la única que se encuentra en manos de un coleccionista privado, que la ha cedido para poder realizar esta exposición. Las otras tres versiones se encuentran todas en museos noruegos: una en la Galería Nacional, que es la versión más famosa del mismo y que fue pintada en 1893, y otras dos en el Museo Munch, ambos en Oslo.

 

“El poder asombroso de la obra original de Edvard Munch en los visitantes permanece casi inalterado a pesar del amplio conocimiento actual de la obra”, señaló Ann Temkin, conservadora jefe de Pintura y Escultura del MoMA y una de las coordinadoras de esta exhibición. El cuadro fue concebido originalmente por Munch como parte de su serie épica Frieze of Life, que explora la evolución de la vida moderna, centrándose en los temas del amor, la angustia y la muerte. Especialmente preocupado por la representación expresiva de las emociones y las relaciones personales, Munch se asoció con el desarrollo internacional del simbolismo durante la década de 1890 y es reconocido como un precursor del expresionismo del siglo XX.

 

“Durante seis meses, The Scream estará en buena compañía para que se sienta como en casa”, explicó Temkin, refiriéndose a los icónicos cuadros que cuelgan de las paredes de la institución neoyorquina y que rodean esta obra maestra de Munch. Así, esta versión de The Scream está acompañada por otros dos cuadros del artista pertenecientes a la colección permanente del museo, The Storm y Melancholy, así como por ocho litografías y grabados en madera del autor. Entre ellos, figuran un autorretrato del noruego, una Madonna y una litografía inspirada en The Scream.

 

De esta última, Temkin comentó que Munch “la realizó el mismo año que el cuadro al pastel, en 1895, y hay unas treinta copias en museos y colecciones privadas de todo el mundo, por lo que tener tanto el cuadro como la litografía en nuestras paredes es un honor”. Esta muestra no sólo reúne obras salidas de los pinceles de Munch. Enfrente de su emblemática obra se exhibe The Starry Night de Vincent Van Gogh (1853-1890), y en la sala aledaña pueden verse obras sobresalientes de Henri Matisse (1869-1954) como Red Studio.

 

“Nos gusta pensar en el MoMA como en un sitio que es un hogar para muchos hitos de la historia del arte moderno. Este cuadro ni soñábamos con tenerlo”, apuntó Temkin. Esta versión de The Scream fue vendida el pasado mayo en la casa de subastas Sotheby's de Nueva York por casi 120 millones de dólares, con lo que registró un récord, convirtiéndose en la pintura vendida por un precio más alto en una subasta. Según fuentes fidedignas, su flamante propietario es el multimillonario empresario y financista estadounidense Leon Black.

 

No hay que olvidar los casos policiales que rodean a la obra de Munch en los últimos tiempos. En 2009, cinco años después del espectacular robo de The Scream y Madonna, sustrajeron en Oslo una litografía coloreada a mano del artista noruego. Desconocidos irrumpieron en una galería de arte y desparecieron con la pieza The Separation II, valorada en al menos unos 300 mil dólares.

 

Por último, a lo largo de 2013 Noruega celebrará los 150 años del natalicio del artista. Muchos serán los eventos culturales y artísticos que se realizarán por todo el país. Además, se podrán visitar lugares relacionados con el artista y que normalmente no están abiertos al público como, entre otros, su habitación en la fábrica de chocolate de Freia, su primera casa en Åsgårdstrand y lugares de su infancia en Løten al norte de Oslo. Cuando murió en 1944, él había entregado más de mil pinturas, 4.500 dibujos y 18mil grabados a la ciudad de Oslo, ahora albergadas en el Museo Munch, que se inauguró en 1963.

 

 

The Scream se exhibe hasta el 29 de abril en el MoMA, 11 W. 53 St., Nueva York.

www.moma.org

 

 

 

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