El conocido escultor británico Antony Gormley, los exploradores Ben Fogle y Bear Grylls, y el joven empresario Galahad Clark comparten la afición de correr descalzos.
Es algo que sorprende especialmente en el caso de Clark, de 33 años, hijo de la familia de empresarios que fabrica desde el siglo XIX calzado con la marca Clarks, famosa tanto en el Reino Unido como en otros países a los que se exportan. Gormley comenzó a andar descalzo hace un año y desde entonces no ha vuelto a ponerse zapatos, afirma el vespertino Evening Standard, que le cita con esta frase: "Son tiempos de calentamiento del planeta, y es algo que podemos comenzar a sentir por los pies".
La gente descalza tiene una biblia, el libro Born to Run (Nacido para correr), de Christopher McDounall, quien estudió a los tarahumara de México, una etnia india famosa por correr descalzos distancias de hasta cien millas.
Galahad Clark completó este año descalzo el maratón neoyorquino. "No soy un gran atleta de larga distancia, pero lo que menos acabó doliéndome fueron los pies", señala en declaraciones al citado diario. Clark ve, sin embargo, en su afición una extensión lógica de su negocio de calzado deportivo. Para crear el modelo Vivo Barefoot para su empresa Terra Plana, colaboró con podiatras y biomecánicos hasta lograr un calzado capaz de adaptarse enteramente al movimiento natural del pie. "Las suelas son las más finas posibles de forma que uno siente directamente el suelo", explica Clark, según el cual el almohadillado excesivo de muchas zapatillas de deportes pueden terminar dañando el pie al impedirle doblarse como es debido.
"El pie es algo maravilloso. Tiene 200.000 terminaciones nerviosas, 28 huesos y una decena de músculos importantes. Es una obra maestra biomecánica", explica Clark, según el cual el contacto con el suelo al andar descalzo estimula todo el organismo. A quienes comienzan, Clark les aconseja practicar poco a poco sobre una alfombra o sobre césped para que el pie vaya adaptándose.
El empresario reconoce que su nuevo modelo de calzado para correr puede resultar al principio doloroso a quien esté acostumbrado a llevar zapatos normales ya que todos los músculos del pie tienen que acostumbrarse a funcionar de modo distinto. "Es como llevar toda la vida un brazo escayolado y de pronto comenzar a usarlo. Claro que va a doler", afirma. Su empresa, Terra Plana, ha abierto ya tiendas en Londres, Nueva York, Viena y Liublana, que venden zapatos hechos con una fibra sintética llamada Vegetan y un cuero libre de cromo para reducir al máximo el impacto medioambiental.
Fuente:EFE
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